Un pico de temporada no se prepara la semana del pico. Se prepara entre cuatro y seis semanas antes, que es el plazo real que necesitas para cerrar la previsión, recortar la carta, calcular el stock de seguridad y avisar a tu proveedor de que vas a pedir el triple de lo habitual. Cuando el restaurante llena y el arcón está a medias, ya no hay decisión que tomar: solo queda aguantar el servicio.
En una cocina asiática esto pesa más que en una cocina de mercado, por una razón concreta. Buena parte de tu carta depende de referencias que no compras en la plaza de abastos de al lado: arroz para sushi, noodles, fermentados, salsas de base, congelado específico. Si te quedas sin salsa de soja un sábado, no bajas a por ella. Esperas al reparto de tu distribuidor, y en agosto o en la semana de Navidad ese reparto va más lento.
Cuándo empieza de verdad la temporada alta en España
La temporada alta española no es un bloque, son seis ventanas con comportamientos distintos. Julio y agosto concentran, según los datos publicados por una plataforma de gestión de turnos en hostelería, alrededor del 28% de todos los turnos del año. Diciembre dispara la demanda de personal de sala y eventos cerca de un 45% frente a noviembre, y la Semana Santa mueve entre un 30% y un 50% más que un mes valle como febrero.
Lo que te interesa de ese calendario no es el pico en sí, es la fecha límite para cerrar compras antes del pico. Esa fecha siempre cae antes de lo que la gente calcula, porque el cuello de botella no es tu cocina: es la fábrica y el almacén de tu proveedor, que están sirviendo a todos sus clientes a la vez.
| Periodo | Nivel de pico | Cuándo cerrar la compra |
|---|---|---|
| Semana Santa (marzo o abril) | Alto | 3 o 4 semanas antes |
| Puentes de mayo y comuniones | Medio-alto | 2 o 3 semanas antes |
| Julio y agosto | Máximo | Durante junio |
| Septiembre y octubre (vuelta y eventos de empresa) | Medio-alto | Primera quincena de septiembre |
| Black Friday y campaña de delivery | Alto | Primera semana de noviembre |
| Navidad, Nochebuena y Nochevieja | Máximo | Primera quincena de noviembre |
Agosto merece un aviso aparte. Muchas plantas de producción y almacenes cierran o trabajan a medio gas dos o tres semanas, justo cuando tú más vendes. La consecuencia práctica es que la última compra grande de verano hay que cerrarla en junio, no en julio, y hay que preguntar por escrito qué semanas reparte tu proveedor en agosto antes de comprometer la carta.
Con Navidad pasa algo parecido, pero por el motivo contrario: no cierra nadie, y todo el canal pide a la vez. Las referencias más demandadas se agotan por rotura de stock en el almacén, no por falta de previsión tuya. Quien pide en noviembre se sirve completo; quien pide el 15 de diciembre se lleva lo que queda.
Qué se rompe primero en una cocina asiática cuando llega el pico
Antes de tocar el stock conviene saber por dónde te vas a romper, porque no es el mismo punto en un sushi que en un ramen. Lo que se cae primero casi nunca es el plato estrella: es la referencia de base que entra en quince platos a la vez y de la que nadie lleva la cuenta.
En un local de sushi o poke, el punto crítico es el arroz y su avinagrado. El arroz no se puede acelerar: tiene su lavado, su cocción y su reposo, y si el equipo va corto lo que acaba pasando es que se cuecen tandas más grandes y se usan más tiempo del que deberían. El resultado es arroz pasado a media tarde y un producto que se nota en sala. Si vas a subir volumen, el arroz se planifica por tandas y franjas horarias, no por bandeja, y conviene tener resuelto de antemano qué tipo de arroz aguanta mejor tu operativa.
En ramen el cuello de botella es el caldo, porque tiene horas de elaboración y no se improvisa. Si la previsión se queda corta un viernes, no hay forma de fabricar caldo a las nueve de la noche. Aquí el margen se gana decidiendo con antelación qué parte produces tú y qué parte cubres con base de apoyo los días punta.
En cocina china o tailandesa lo primero que falta son las salsas de base y los fermentados: soja, ostras, pescado, pasta de curry, gochujang. Entran en casi todos los platos, se consumen sin que nadie las apunte y se piden en formato pequeño porque “siempre hay”. En pico se acaban en días.
| Tipo de local | Lo que se rompe primero | Qué cerrar antes del pico |
|---|---|---|
| Sushi y poke | Arroz, vinagre de arroz, alga nori | Tandas de arroz por franja horaria |
| Ramen | Base de caldo y noodles | Producción anticipada y base de apoyo |
| Chino y tailandés | Salsas de base y fermentados | Cambio a formato hostelería |
| Delivery y dark kitchen | Congelado de pase rápido y envases | Stock doble de las tres referencias top |
La lección que sale de las cuatro filas es la misma: cambia el formato de compra de tus referencias de base antes del pico. La botella pequeña que te sirve en temporada normal se convierte en un problema logístico cuando multiplicas el volumen, porque multiplica los envases, el espacio de estantería y las veces que alguien tiene que abrir uno nuevo en mitad del servicio.
Recorta la carta antes de recortar la calidad
La reacción instintiva ante un pico es reforzar el equipo. La medida que más resultado da, y que casi nadie toma a tiempo, es la contraria: quitar platos de la carta durante las semanas fuertes.
Una carta corta en temporada alta te da cuatro cosas a la vez. Reduce el número de referencias que tienes que mantener en stock, y con ello el riesgo de rotura. Acorta el tiempo de pase porque el equipo repite los mismos movimientos. Baja la curva de aprendizaje del personal nuevo, que es justo el que vas a tener en cocina esas semanas. Y concentra el consumo en las referencias que sí has comprado en volumen.
El criterio para decidir qué se queda no es el gusto del cocinero, son dos números que ya tienes en el TPV: cuántas veces se vende cada plato y cuánto margen deja. Los platos que venden poco y ocupan una referencia exclusiva en el congelador son los primeros que salen. Si algo se vende cuatro veces por semana y obliga a mantener una caja entera de un producto que no usas en nada más, ese plato te está costando espacio de arcón la semana en que el espacio de arcón vale oro.
Lo mismo funciona al revés. Los platos de más margen y pase más rápido son los que quieres destacar en la carta de pico, y conviene tenerlos calculados de verdad: el ejercicio de calcular el food cost plato a plato es lo que convierte esta decisión en aritmética en lugar de en opinión. Si además tienes identificadas las referencias que dejan más margen dentro del congelado asiático, la carta de temporada alta se escribe casi sola.
Una advertencia sobre el delivery, que en Navidad y en Black Friday se dispara: no metas en la carta de reparto platos que aguantan mal el trayecto solo porque dejan buen margen en sala. Un frito que llega blando genera una reseña mala que dura mucho más que el pico.
Calcula el stock de seguridad con el plazo real de tu proveedor
El stock mínimo tiene una fórmula estándar y es sencilla: consumo diario multiplicado por los días de reposición, más un margen de seguridad. Lo que falla no es la fórmula, son los dos datos que se meten en ella.
El primer error es usar el consumo diario de temporada normal. En pico hay que aplicar el multiplicador que diga tu histórico, no una intuición: si el año pasado la semana de Navidad hiciste un 60% más de cubiertos, el consumo diario de cálculo es el habitual por 1,6.
El segundo error, más caro, es usar el plazo de entrega de temporada normal. Si tu proveedor reparte en 48 horas en marzo pero una vez por semana en agosto, tu plazo de reposición no son dos días, son siete. Y con un festivo de por medio, ocho.
| Concepto | Cálculo | Resultado |
|---|---|---|
| Consumo diario normal | 25 raciones x 6 piezas | 150 piezas al día |
| Consumo diario en pico | 150 x 1,6 | 240 piezas al día |
| Plazo real de reposición | Reparto semanal en agosto | 7 días |
| Stock mínimo | 240 x 7 | 1.680 piezas |
| Margen de seguridad del 30% | 1.680 x 1,3 | 2.184 piezas |
| Cajas antes del pico | 2.184 ÷ 360 piezas por caja | 6 cajas |
Ese 30% de margen no es un capricho. Cubre las tres cosas que siempre pasan en temporada alta: que la previsión se quede corta, que un reparto llegue un día tarde y que alguna pieza se pierda por rotura o por error de pase. En referencias congeladas y de larga vida útil es un margen barato. En fresco no lo es, y ahí hay que bajarlo y compensar con más frecuencia de pedido.
Clasifica las referencias antes de contarlas
Contar todo cada semana no es viable en pico, y tampoco hace falta. La clasificación ABC resuelve el problema: se cuenta mucho lo que decide el coste y poco todo lo demás.
| Clase | Qué entra | Frecuencia de recuento |
|---|---|---|
| A | Proteína principal, arroz, noodles, referencias sin las que no abres | Dos veces por semana |
| B | Salsas, fermentados, congelado de apoyo | Semanal |
| C | Secos de baja rotación, envases, menaje | Mensual |
Con recuentos parciales dos veces por semana sobre las referencias de clase A y un inventario completo al mes tienes control suficiente. Lo que buscas en cada recuento es la desviación entre lo que el TPV dice que deberías tener y lo que hay físicamente. Esa diferencia es tu merma real, y detectarla en caliente durante el pico vale mucho más que descubrirla en el cierre del trimestre.
El congelador manda: espacio, rotación y cadena de frío
Puedes tener la previsión perfecta y el proveedor cerrado, y quedarte corto igualmente porque el producto no cabe. Antes de comprometer un volumen de compra, mide el arcón y calcula cuántas cajas entran de verdad, no cuántas crees que entran.
El error clásico llega después: cuando no cabe, alguien saca las bolsas de su caja y las amontona. A partir de ahí no hay forma de saber qué se abrió y cuándo, aparecen quemaduras por frío en las bolsas expuestas y el FIFO se rompe. Sale más barato pedir dos veces que apilar producto sin caja.
Los parámetros de conservación no cambian porque sea temporada alta, pero se vigilan peor porque hay más gente entrando y saliendo de la cámara. El congelado se mantiene a -18 °C o menos, y el refrigerado perecedero por debajo de 5 °C. En julio y agosto, con la cocina a 35 grados y la puerta del arcón abriéndose cada dos minutos, mantener esos rangos exige registro, no confianza. El detalle de rangos y controles mínimos está en la guía de temperaturas y cadena de frío.
La entrega es el otro punto débil del verano. Un palé de congelado esperando veinte minutos en la acera a 35 grados ya ha empezado a descongelarse por fuera. Exige transporte refrigerado y, sobre todo, comprueba el producto en el momento de la descarga: si llega blando, con escarcha por fuera de la bolsa o con las piezas pegadas en bloque, ha habido un ciclo de descongelación y recongelación. Eso se rechaza en el momento, no al día siguiente, porque al día siguiente ya no puedes demostrar nada.
Y la regla que no admite excepción ni en el peor sábado de agosto: lo que se descongela no se vuelve a congelar.
Cierra el calendario de pedidos con tu proveedor antes del pico
Esta es la conversación que más ahorra y la que menos gente tiene. No consiste en pedir más cantidad, sino en acordar por escrito cómo se va a trabajar durante esas semanas.
Hay cinco datos que necesitas antes de comprometer la carta de temporada, y todos los tiene el comercial. El pedido mínimo, porque si en pico quieres pedir dos veces por semana en lugar de una, necesitas saber si cada entrega llega al mínimo. Las fechas de reparto reales del periodo, incluidos festivos y cierres de agosto. El plazo desde que haces el pedido hasta que llega, que en pico se alarga. Qué referencias tienen riesgo de rotura de stock en el almacén, porque el proveedor lo sabe con semanas de antelación y te lo dice si preguntas. Y qué alternativa equivalente hay de cada referencia crítica, por si esa rotura llega.
| Pregunta | Por qué importa |
|---|---|
| ¿Qué semanas repartís en agosto y en Navidad? | Define tu plazo real de reposición |
| ¿Cuál es el pedido mínimo por entrega? | Condiciona si puedes pedir dos veces por semana |
| ¿Qué plazo hay desde el pedido durante el pico? | Determina el colchón de stock que necesitas |
| ¿Qué referencias podéis quedaros sin servir? | Permite adelantar la compra de esas en concreto |
| ¿Qué alternativa equivalente tenéis de cada una? | Evita cambiar el plato a mitad de campaña |
| ¿El transporte es refrigerado hasta la descarga? | Sin eso no hay garantía de cadena de frío en julio |
| ¿Me pasáis la ficha técnica con alérgenos? | Es obligación legal y cambia si cambia la referencia |
Si tu proveedor no puede contestar a las tres primeras con fechas concretas, tienes un problema de suministro antes de empezar la campaña. Es el momento de plantearse si estás trabajando con el proveedor adecuado, y los criterios están en la guía de qué buscar en un proveedor de alimentación asiática. En paralelo, revisar cómo tienes montado el circuito de compra ayuda más de lo que parece: ahí está el detalle de cómo optimizar los pedidos de congelado en hostelería.
Una recomendación que cuesta poco: ten identificado un proveedor alternativo para tus dos o tres referencias más críticas, aunque nunca le compres. No para cambiar de proveedor, sino para tener a quién llamar el día que falle algo.
Personal nuevo: alérgenos, fichas técnicas y pase
En temporada alta entra gente nueva en cocina y en sala, y entra con poco margen de formación. Ahí aparecen dos riesgos que no son de servicio, son de seguridad alimentaria.
El primero son los alérgenos. La cocina asiática acumula gluten, soja, crustáceos, sésamo, huevo y frutos secos, muchas veces en el mismo plato y a menudo como traza del proceso de fabricación. Un camarero nuevo que contesta de memoria a la pregunta de un cliente celíaco es un incidente esperando a pasar. Lo que funciona es tener la información de alérgenos por plato impresa y accesible en sala, no en la cabeza de nadie, y actualizarla cada vez que cambies de marca o de referencia, porque las trazas cambian con la planta de producción.
El segundo es el registro. Los controles del APPCC (temperaturas, recepción de mercancía, descongelación, limpieza) son los primeros que se dejan de anotar cuando hay presión, y es justo en las semanas de más volumen cuando más consecuencias tiene no hacerlo. Simplifica el registro para el periodo de pico y asígnalo a una persona por turno con nombre y apellidos: si es responsabilidad de todos, no lo hace nadie. El marco completo está en la guía de APPCC en restaurantes de comida asiática.
Sobre el pase, una cosa práctica: la formación del personal nuevo no se hace la semana del pico, se hace la semana anterior y sobre la carta ya recortada. Cinco platos bien aprendidos rinden más que veinte a medias, y es un argumento más a favor de acortar la carta antes de que empiece lo fuerte.
Checklist de las semanas previas
| Cuándo | Qué tienes que tener cerrado |
|---|---|
| 6 semanas antes | Previsión de cubiertos con el histórico del año anterior y el multiplicador de pico |
| 5 semanas antes | Carta de temporada recortada, con platos de pase rápido y margen alto |
| 4 semanas antes | Calendario de reparto, pedido mínimo y plazos confirmados por el proveedor |
| 3 semanas antes | Stock de seguridad calculado por referencia y espacio de congelador medido |
| 2 semanas antes | Pedido grande cerrado y fichas técnicas con alérgenos actualizadas |
| 1 semana antes | Formación del equipo sobre la carta corta y reparto de responsabilidades de registro |
| Durante el pico | Recuento parcial dos veces por semana de las referencias de clase A |
Si vas con el tiempo justo y solo puedes hacer tres cosas de esta lista, haz estas: recorta la carta, confirma las fechas de reparto de tu proveedor y calcula el stock de seguridad de tus cinco referencias de clase A. Esas tres cubren la mayor parte de lo que suele salir mal.
En Plus Ibérica distribuimos alimentación asiática para hostelería con transporte refrigerado y ficha técnica de cada referencia. Si estás preparando la próxima campaña y quieres cerrar el calendario de pedidos con antelación, puedes consultar el catálogo o escribirnos con tus fechas y tu volumen estimado para ajustar el reparto antes de que empiece el pico.

